Y nada menos que por un contundente 5-0. En Clermont-Ferrand, en casa, por los franceses. ¿Cómo es posible? Porque el español número uno, la esencia de lo nuestro estaba viendo la final del campeonato mundial de futbol en directo, en sudáfrica, ejerciendo de español, con su cinta, su camiseta, su pañuelito, su vuvucela, como Manolo el del bombo. Pero a lo mejor nadie le ha comentado al manacorí que por cierto no cojeaba, que se es igualmente de español, jugando al tenis contra la escuadra francesa. ¿O es que ahora, este año, la Davis no es importante? ¿Ya no es la escuadra española? Ahora, este año, lo importante, era Wimblendon y el mundial de futbol de sudáfrica, no la Davis? Que me lo expliquen. Según los titulares, el tenis español: una puta mierda (por lo bajini…). Eso sí, Nadal: number one y superespañol.
¡Mandate una papa! Tú y los que te dirigen. Al final prevalece el interés personal al general.
Y, para la prensa, papa y media…

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